PROGRAMAS INFORMATICOS EN FISCALIA Y JUZGADOS, (Susana Gisbert).

No hace mucho ha llegado a mis manos un impagable documento –más bien, folleto informativo- del momento en que se implantó en Fiscalía la vigente aplicación informática, el Fortuny de nuestras desdichas.

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Leyéndolo, he recordado que lo ví en su día, pero hace tanto tiempo, nada menos que 10 años, que no lo recordaba bien. Pero pasada una década, es un buen momento para releerlo. Y repasar si se ha cumplido sus bienintecionadas previsiones.

Entre sus ventajas, anunciaba: aprovechar el registro realizado por el órgano judicial, seguimiento y control de expedientes en Fiscalía, elaboración de dictámenes partiendo de sus plantillas, estadísticas y listados, entorno gráfico, utilidades y funcionamiento intuitivo y fácil de manejar. Objetivos razonables y útiles. Pero habría que ver si se han alcanzado. Vayamos por partes.

Tras una década, lo de aprovechar el registro del juzgado, quizás la parte más importante, nnca ha tenido virtualidad alguna. Nunca ha existido conexión alguna con los registros del Juzgado, y parece que, de una y otra parte, nos hayamos resignado a que no la haya. Hace un tiempo, declaraba el Juez Decano de Valencia que Fiscalía y Juzgados no se hablaban, dicho sea en términos estrictamente informáticos, claro está. Y tenía toda la razón.

Otra presunta ventaja, la del control deviene en ocasiones en inconveniente, dados los problemas se suscitan cuando no coinciden esos datos con los de otros montones de estadísticas que hemos de rellenar.

Por otro lado, los textos preelaborados o planillas tropiezan con grandes obstáculos en lugares como Valencia, en los que la sustitución por razones económicas del Word (con el que trabaja el programa) por el gratuito Libreoffice ha generado importantes problemas de incompatibilidad, por añadidura.

Y en cuanto a lo de las estadillos o listados, a pesar de que el folleto en cuestión dice textualmente “genera automáticamente las estadísticas mensuales por fiscal, las anuales de la fiscalía y una memoria que calcula el volumen de trabajo”, en realidad esto no nos ha supuesto un ahorro de trabajo, puesto que persiste la obligación de anotarlos, elaborarlos y remitirlos periódicamente al margen de esos datos, y en muchos casos con ítems diferentes.

Y, para acabar el repaso, el programa está años luz de la intuitividad pometida. Un montón de pantallas, un reducídisimo tiempo de espera o unos ítems rígidos, son sólo algunos de sus hitos, con una notable pérdida de tiempo o, mejor dicho, desprovechamiento del tiempo del fiscal.

Me quedo con la frase de una compañera: el programa debería trabajar para nosotros, pero somos nosotros quienes trabajamos para él.

¿Están mejor por los Juzgados?, cabría preguntarse, aunque más bien sea una pregunta retórica. Obviamente, el primer inconveniente es ese divorcio del que hablaba respecto de la aplicación de Fiscalía. La cuestión no es baladí: no se trata sólo de las dificultades que nos supone para trabajar a jueces y fiscales, que ahorraríamos mucho tiempo y, sobre todo, muchas llamadas y desplazamientos, sino de que este divorcio supone un gasto de tiempo y de esfuerzo personal inasumible cuando tan necesitados estamos. Los funcionarios de los Juzgados registran un asunto que, cuando viaja a Fiscalía, se vuelve a registrar, con los mimos datos, en programa distinto. Que, por supuesto, no está interconectado con el anterior. Horas de trabajo tiradas a la basura, nada menos.

En el caso de los jueces, es cierto que la estadística está en manos de los Secretarios Judiciales, que, por razones similares a las apuntadas, utilizan gran parte de su tiempo en tratar de cuadrar unos datos con los que no siempre cuentan o que no siempre coinciden. Pero en esencia, las trabas son de parecida naturaleza.

Pero ahí no acaba todo. Las diferentes Comunidades Autónomas cuentan con diferentes programas informáticos, distintos a su vez de aquéllas que no tienen competencias transferidas. Ello genera un mapa informático tan variopinto como sea imaginable. Comunidades, como cuentan de Canarias, con sistemas compatibles, otras con un sistema común al Ministerio pero incompatibles con las Comunidades de competencias transferidas, y otras que solo se hablan consigo mismas. Si a ello unimos otros registros como el relativo a las órdenes de protección que llevan los Secretarios Judiciales, y otras aplicaciones a las que sólo entran a través de la página del Consejo General del Poder Judicial (un ejemplo reciente, el de la orden de protección europea), el panorama es desolador. Y no parece tener visos de mejorar, aunque ojala me equivoque

SUSANA GISBERT GRIFO
Fiscal

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3 comentarios en “PROGRAMAS INFORMATICOS EN FISCALIA Y JUZGADOS, (Susana Gisbert).

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